El líder resonante

Miguel Ángel Corrales Chulián
m.chulian@terra.es


La mayor parte de nosotros nos hemos encontrado con superiores jerárquicos que simplemente no saben asumir su responsabilidad de coordinar o dirigir a pesar de ser altamente competentes en otras materias. La mayor parte de estas personas carecen de ciertas habilidades relacionadas con la inteligencia emocional, a pesar de tenerlas bien definidas, pero una cosa es la denostada teoría y otra la tan alejada praxis. De hecho la clave está precisamente en las emociones que logra movilizar el líder, bien sean positivas o negativas.

En esta línea existe una obra de Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie Mc Kee denominada El líder resonante crea más (Plaza & Janes editores, 2003) que constituye hoy una de las guías más interesantes para todas aquellas personas que ejercen puestos directivos, mandos superiores o intermedios. También puede constituirse en un manual destacable si alguien tiene que enfrentarse a la ardua, y en ocasiones, ingrata función de dirigir a un grupo humano.
La definición de resonante hace referencia a la vibración sincrónica, y esa es la cuestión fundamental, la sincronía. Dicho de otro modo un buen líder (o líder resonante) es aquel que logra sincronizar a todo el equipo y ser parte del mismo integrándose completamente, a diferencia de un líder asincrónico o disonante, aquel que a pesar de sus esfuerzos resulta desagradable discordante o falto de armonía.


En la obra anteriormente mencionada se hace referencia a la adquisición de dos tipos de dominios para ser un líder resonante; el primero de competencias personales, y el siguiente de competencias sociales. Lo más destacable en mi opinión es precisamente esta visión, cómo hay que partir del ser para poder hacer. Es necesario partir de preguntas esenciales, ¿Quién soy? y más allá ¿Quién quiero ser?, preguntas que nos remueven y que sientan las bases de las posteriores competencias sociales; ¿Qué hago? y ¿Qué quiero hacer realmente? Esto solo desdibuja el principio de unos bocetos de una obra mucho más amplia consiguiendo elevar conciencia y la valoración de uno mismo, fomentando el logro y la iniciativa. De este modo se pueden adquirir las dieciocho competencias que se enumeran en la obra entre las que destacaría: la conciencia emocional de uno mismo, el optimismo, la empatía y la gestión del cambio.

A partir de aquí podemos repensar en aquellas personas que definía al principio, aquellas que en nuestro pensamiento son unos líderes disonantes y que muy seguramente llevan demasiado tiempo sin reflexionar en esas simples pero profundísimas preguntas.

[+info]
Daniel Goleman, web oficial
Inteligencia emocional en Wikipedia

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